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Apoyándose en el artículo 525 del Código Penal, asociaciones ultracatólicas están tratando de silenciar las voces críticas a golpe de querella. Los últimos acusados son el cómico Leo Bassi, el director teatral Josep María Miró y las alumnas de la Universidad Complutense de Madrid. Podéis leer la notica aquí. En 2010 fue la primera vez que se aplicó el desafortunado artículo 525 cuando el cantante Javier Krahe fue juzgado por un corto que había realizado ¡en los años setenta!, que no era para tanto y que podéis ver aquí.
El artículo 525 dice: "Multa de ocho a doce meses para los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican". ¿Por qué goza la creencia religiosa de esta protección y no, por ejemplo, la Filosofía, la Lógica o la Física? Y como la gente religiosa tiene la sensibilidad tan a flor de piel, pues ofensa al sentimiento religioso puede ser cualquier cosa. Yo propongo que exijan ante los tribunales el secuestro de todas las obras de Nietzsche y del ejército de pensadores a quienes no les tiembla el pulso a la hora de decir que la religión es mentira.
Ya sabéis: cuidadito con lo que pensáis y, sobre todo, con lo que decís, que el retorno del fantasma de la España negra está a la vuelta de la esquina. Por eso, para recordárnoslo y advertirnos, propongo el siguiente paso para la procesión atea que se celebrará, Dios mediante, el próximo Jueves Santo:

Absurdo, ¿verdad? Pues esa es la imagen que están dando con esas querellas y denuncias. Y es que todos sabemos que Cristo nos dejó dicho lo siguiente en el Padrenuestro: "Y perdónanos nuestras ofensas así como nosotros metemos en pleito a quienes nos ofenden". ¿Verdad que sí?
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